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Nutrición

Hidratación en el fútbol: por qué importa y cómo hacerlo bien

Por el equipo académico de ECAP Perú · Lectura de 5 min

Este artículo es informativo y general. Las necesidades de líquidos varían entre personas; ante dudas o condiciones médicas, consulta con un profesional de la salud.

Durante un partido, el futbolista pierde agua y minerales a través del sudor. Si esa pérdida no se compensa, el rendimiento disminuye: aparecen la fatiga, la menor concentración, los calambres y una recuperación más lenta. La hidratación, aunque parece un detalle menor, es una de las herramientas más sencillas y accesibles para cuidar el rendimiento y la salud. Entender cómo funciona permite que el cuerpo técnico y los jugadores tomen mejores decisiones.

Por qué el cuerpo necesita agua

El agua participa en casi todas las funciones del organismo: regula la temperatura, transporta nutrientes, lubrica las articulaciones y facilita la contracción muscular. Cuando se hace ejercicio, el cuerpo genera calor y lo elimina mediante la sudoración. Cuanto más intenso es el esfuerzo y más caluroso el ambiente, mayor es la pérdida de líquidos.

Una deshidratación moderada ya puede afectar el rendimiento: el jugador percibe el esfuerzo como más duro, le cuesta mantener la atención y toma decisiones con menor claridad. En casos más serios, puede aumentar el riesgo de problemas de salud relacionados con el calor.

Señales de que el jugador podría estar deshidratado

Estas señales ayudan a detectar el problema a tiempo:

Si un jugador presenta síntomas intensos, como confusión, vómitos persistentes o desmayo, debe suspenderse la actividad y buscar atención médica de inmediato.

Un método sencillo para controlar la hidratación

Una práctica útil en los clubes consiste en observar el color de la orina por la mañana y compararlo con una escala. Un tono amarillo claro suele indicar buena hidratación; un tono oscuro sugiere que hace falta beber más. Otra herramienta es pesar a los jugadores antes y después del entrenamiento: la diferencia refleja, de manera aproximada, los líquidos perdidos. Reponer esa diferencia durante las horas siguientes ayuda a recuperarse.

Antes de entrenar o jugar

Durante el esfuerzo

El agua es suficiente en la mayoría de los entrenamientos cortos o de intensidad moderada. Las bebidas deportivas pueden ser útiles en sesiones largas, muy intensas o en climas cálidos.

Después del partido o el entrenamiento

La rehidratación continúa después de terminar. Algunas pautas:

  1. Beber agua de forma progresiva durante las horas siguientes.
  2. Acompañar con una comida que contenga sal y alimentos ricos en agua, como sopas, frutas o verduras.
  3. Evitar el consumo excesivo de alcohol, que dificulta la recuperación.
  4. Revisar nuevamente el color de la orina para confirmar que se está recuperando el equilibrio.

Adaptaciones según el clima y el lugar

Calor y humedad

En ambientes calurosos, el sudor aumenta y el cuerpo disipa el calor con mayor dificultad. Conviene programar los entrenamientos en horarios más frescos, permitir pausas para beber en la sombra, usar ropa liviana y estar atentos a señales de agotamiento. Los jugadores que no están acostumbrados necesitan una adaptación gradual.

Altura

Cuando se juega en lugares de gran altitud, como ocurre en varias zonas del Perú, el cuerpo pierde más líquidos por la respiración y por el aire seco. Es recomendable prestar atención extra a la hidratación, además de planificar la adaptación del equipo si viaja desde el nivel del mar.

Frío

Aunque la sensación de sed disminuye con las bajas temperaturas, la pérdida de líquidos continúa. Beber con regularidad sigue siendo importante, aun cuando no se sienta tanta necesidad.

Mitos frecuentes

El rol del cuerpo técnico

El entrenador y su equipo pueden facilitar la hidratación de varias maneras: programar pausas, tener agua disponible durante todo el entrenamiento, explicar a los jugadores por qué es importante y dar el ejemplo. En categorías juveniles, también es útil conversar con las familias para que los jóvenes lleguen con su botella y con buenos hábitos.

Conclusión

Hidratarse bien no requiere productos costosos, sino constancia y atención. Beber antes, durante y después del esfuerzo, adaptarse al clima y observar las señales del cuerpo son acciones al alcance de cualquier equipo. Quienes deseen profundizar en estos temas pueden complementar su formación con el curso de Nutrición Deportiva de ECAP Perú.

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